El chocolate depende de una cadena agrícola sensible, donde una alteración en las lluvias puede provocar problemas mucho antes de llegar a las tiendas. Un estudio de la Universidad de Harvard y la Universidad de Ghana vinculó los extremos de precipitación con variaciones importantes en las cosechas de cacao.
La investigación analizó dos décadas de datos distritales de Ghana y los comparó con registros meteorológicos diarios para identificar las condiciones más influyentes. Los resultados mostraron que las lluvias intensas durante etapas clave pueden ser tan relevantes como la sequía para explicar los cambios anuales.
Demasiada lluvia también puede dañar al cacao
El cacao necesita un equilibrio hídrico preciso durante la floración, la polinización y las primeras etapas de desarrollo de las vainas. Cuando las precipitaciones son demasiado intensas, las flores pueden sufrir daños directos y aumenta el riesgo de enfermedades fúngicas en los cultivos.
Anna Lea Albright, quien dirigió la investigación durante su etapa posdoctoral en Harvard, destacó que la sequía ya representa una amenaza ampliamente reconocida. "Lo que no se ha explicado tan bien es el otro extremo, el exceso de lluvia", señaló la investigadora sobre este riesgo climático.
En Ghana, el exceso de lluvia durante la temporada húmeda, combinado con sequía en la estación seca, explica aproximadamente dos tercios de las fluctuaciones interanuales. El equipo también observó un patrón parecido en Ecuador e Indonesia, dos productores relevantes con condiciones climáticas diferentes, pero riesgos comparables.
La coincidencia entre regiones muestra que los extremos de precipitación pueden afectar al cacao más allá de un único sistema productivo. El Niño puede modificar esos patrones, generando lluvias intensas en la costa ecuatoriana y condiciones más secas en África Occidental e Indonesia.
Seguir su evolución podría ofrecer señales anticipadas sobre temporadas especialmente complejas para productores ubicados en distintas partes del mundo. Esa capacidad de previsión resulta importante porque permite preparar medidas antes de que las condiciones más adversas afecten directamente las plantaciones.
Qué podría cambiar para productores y consumidores
Una menor estabilidad en las cosechas también puede aumentar la volatilidad de la oferta, un factor que termina repercutiendo en la industria del chocolate. Los precios del cacao en bruto se triplicaron durante 2024, mientras fabricantes recurrieron a aumentos, porciones más pequeñas y reformulaciones de productos.
Aunque el clima no explica por sí solo esas variaciones, una producción más irregular puede ampliar la presión sobre una cadena ya expuesta. Frente a ese escenario, el estudio de Harvard plantea medidas destinadas a reducir daños durante los períodos más vulnerables del cultivo.
Entre las estrategias aparecen una mayor cobertura vegetal para proteger las flores y la conservación de hojarasca para disminuir las salpicaduras desde el suelo. También podrían programarse controles fitosanitarios alrededor de episodios de lluvias intensas, cuando determinadas enfermedades encuentran condiciones especialmente favorables para propagarse.
La producción de cacao enfrenta además árboles envejecidos, plagas, enfermedades, costos de fertilizantes, minería y contrabando en algunas regiones productoras. Sin embargo, conocer cuándo llegan las lluvias extremas y con qué intensidad puede ayudar a reducir daños antes de afectar las cosechas.