El chile en nogada es considerado uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana y un símbolo de la cocina poblana; sin embargo, con el paso de los años y el auge de la cocina de autor, la creatividad ha llevado a chefs y negocios a reinventarlo de formas que para algunos representan una innovación y para otros un auténtico sacrilegio culinario.
Durante la temporada, que se extiende de julio a septiembre, además de la receta tradicional elaborada con chile poblano, picadillo de carne de res y cerdo, frutas de temporada, nogada de nuez de Castilla y granada, aparecen decenas de versiones que cambian por completo su presentación, textura e incluso su sabor.
La tendencia responde a una estrategia comercial para atraer clientes, generar contenido en redes sociales y ofrecer alternativas para distintos gustos y estilos de alimentación, desde opciones vegetarianas hasta postres inspirados en el emblemático platillo.
Las versiones más extrañas
Entre las reinterpretaciones más llamativas destacan las siguientes:
- Crepas de chile en nogada: Una crepa rellena con el tradicional picadillo de carne y frutas, bañada con nogada y decorada con granada.
- Helado de chile en nogada: Quizá una de las versiones más polémicas. Algunas heladerías poblanas incorporan ingredientes del platillo, mientras que otras elaboran un helado únicamente con sabor a nogada.
- Pastel de nogada: Un postre elaborado con pan de vainilla o nuez, cubierto con crema de nogada y decorado con granada.
- Hamburguesa de chile en nogada: Sustituye el chile por una carne para hamburguesa condimentada con ingredientes del relleno tradicional y bañada con nogada.
- Sushi de chile en nogada: Conocido también como "Chiriogada", mezcla arroz para sushi con el relleno tradicional y se sirve acompañado de salsa de nogada en lugar de soya.
- Pizza de nogada: La base de pizza se cubre con carne, frutas, chile poblano, nogada y granada, combinando ingredientes italianos y mexicanos.
- Torta o cemita de chile en nogada: El relleno tradicional se coloca dentro de una telera o una cemita poblana, convirtiendo el platillo en comida rápida.
- Empanada en nogada: Una empanada horneada o frita rellena del tradicional picadillo y servida con nogada.
- Gelatina de chile en nogada: Una de las propuestas más extravagantes, que intenta trasladar los sabores del platillo a un postre gelatinoso.
- Pulque de chile en nogada: Pulquerías de Puebla han lanzado una bebida que mezcla notas de nuez, granada y algunos ingredientes característicos del chile en nogada.
- Dona de nogada: Con glaseado de vainilla, nuez y granada, busca representar los colores del platillo en una versión dulce.
- Molote de chile en nogada: El tradicional antojito poblano se rellena con el picadillo y se cubre con nogada y granada.
- Cheesecake de nogada: Un pastel de queso con sabor a nogada y cubierta de granada que se ha convertido en uno de los postres favoritos de la temporada.
- Chilaquiles en nogada: Los clásicos totopos se sirven con el relleno del chile en nogada, salsa de nogada y granada.
- Michelada de chile en nogada: Una cerveza escarchada con nogada y granada, que incluso puede acompañarse con un pequeño chile relleno como decoración.
- Cada vez más restaurantes ofrecen una alternativa sin carne, sustituyendo el tradicional picadillo de res y cerdo por ingredientes como setas, champiñones, lentejas, quinoa, soya texturizada o vegetales. En algunas versiones también se modifica la nogada para hacerla vegana, utilizando bebidas vegetales y eliminando los lácteos.
¿Por qué surgen tantas versiones?
La enorme popularidad del chile en nogada ha convertido la temporada en una oportunidad de negocio para restaurantes, cafeterías, panaderías, heladerías y bares.
Además de atraer turistas, estos establecimientos buscan diferenciarse mediante propuestas originales que rápidamente se vuelven virales en redes sociales.
Aunque muchos consumidores disfrutan probar estas nuevas propuestas, especialistas en gastronomía y cocineras tradicionales consideran que ninguna variante puede sustituir la receta original, la cual forma parte del patrimonio culinario de Puebla y conserva una historia cercana a los 200 años.