¿Se puede internar a un adicto contra su voluntad? Esto dice la ley

¿Se puede internar a un adicto contra su voluntad? Esto dice la ley

Foto: Magnific, Enfoque

La llegada de la llamada Patrulla Espiritual a Puebla ha despertado tanto expectativas como preocupación; mientras algunas familias ven en este colectivo una oportunidad para rescatar a sus seres queridos de las adicciones, especialistas y organismos defensores de derechos humanos advierten que ninguna intervención puede llevarse a cabo al margen de la ley, aun cuando tenga una buena intención.

 

El grupo, originario de Tijuana, Baja California, anunció su presencia en la capital poblana y aseguró haber conseguido su primer "tazo dorado", como llaman a las personas que aceptan o son canalizadas a un centro de rehabilitación.

 

La expresión hace referencia a los populares coleccionables infantiles y busca transmitir la idea de que cada persona tiene un valor especial, incluso cuando enfrenta problemas de consumo de sustancias o vive en situación de calle.

 

¿Quiénes son?

 

La Patrulla Espiritual es encabezada por Jesús Ignacio Osuna Torres, "el Chiquilín", y alcanzó notoriedad nacional gracias a videos difundidos en TikTok, Facebook e Instagram, donde muestra recorridos por calles para convencer a personas con adicciones de ingresar a un centro de rehabilitación.

 

 

 

El proyecto se presenta como un movimiento de ayuda humanitaria integrado, en buena medida, por personas que lograron superar una adicción y ahora buscan apoyar a quienes atraviesan una situación similar.

 

Sin embargo, el crecimiento de la Patrulla Espiritual también ha estado acompañado de fuertes cuestionamientos; en Baja California se han documentado denuncias por presunta privación ilegal de la libertad, además de señalamientos sobre personas trasladadas a anexos con supuestas condiciones inadecuadas o falta de supervisión médica.

 

Casos como el de Karime, que derivó en recursos legales y la intervención de organismos de derechos humanos, reavivaron el debate sobre los límites de estas intervenciones y la obligación de respetar la voluntad de las personas.

 

¿Se puede internar a un adicto contra su voluntad?

 

La respuesta, en términos generales, es no, ya que en México, el derecho a la libertad personal y a la autonomía está protegido por la Constitución y por la legislación en materia de salud.

 

El internamiento involuntario únicamente puede justificarse bajo condiciones excepcionales, generalmente cuando hay una valoración médica que determine un riesgo inminente para la vida de la persona o de terceros, y siguiendo los procedimientos previstos por la legislación aplicable y las autoridades competentes.

 

En los casos de consumo de sustancias, por sí solo, el hecho de que una persona tenga una adicción no autoriza automáticamente que sea ingresada por la fuerza a un centro de rehabilitación.

 

El consentimiento informado es un principio fundamental del tratamiento y que cualquier privación ilegal de la libertad puede constituir un delito.

 

La realidad, sin embargo, suele ser más compleja. Miles de familias enfrentan diariamente el deterioro físico, económico y emocional provocado por las adicciones de alguno de sus integrantes, lo que las lleva a buscar ayuda desesperadamente.

 

En muchos casos son precisamente los familiares quienes solicitan que la persona sea llevada a un anexo, convencidos de que es la única manera de salvarle la vida.

 

No obstante, ese consentimiento familiar no sustituye los requisitos legales cuando la persona no acepta el tratamiento o cuando no existen las condiciones excepcionales previstas por la ley.

 

Por ello, autoridades sanitarias y organismos de derechos humanos recomiendan acudir a instituciones especializadas, como los Centros de Integración Juvenil o los servicios públicos de salud mental y adicciones, además de verificar que cualquier centro de rehabilitación cuente con las autorizaciones correspondientes.

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