La idea de un “Jurassic Park” para hipopótamos reabre debate sobre su control en Colombia

La idea de un “Jurassic Park” para hipopótamos reabre debate sobre su control en Colombia

Foto: Magnific

Bogotá.- El Gobierno electo de Colombia pretende frenar el plan de eutanasia diseñado para controlar la expansión de los hipopótamos introducidos por el narcotraficante Pablo Escobar, y en su lugar pretende crear un santuario promocionado como una suerte de "Jurassic Park", iniciativa cuestionada por expertos en medio ambiente y biología.

 

Fabio Arjona, designado ministro de Ambiente por el presidente electo Abelardo de la Espriella, anunció que no continuará con el control letal previsto para el segundo semestre de 2026 y planteó crear un santuario en el río Magdalena Medio para confinar a los animales y convertirlos eventualmente en atractivo turístico.

 

"Para mí el control letal no va a ser una solución, hay que buscar otra solución más inteligente", declaró Arjona, quien resumió su iniciativa, en una entrevista con un medio internacional, con la frase: "Piensa en un Jurassic Park".

 

El anuncio modifica la dirección adoptada por la administración de Gustavo Petro, que en junio de 2024 aprobó un plan de manejo basado en monitoreo, esterilización, confinamiento, traslados y, como medida de última instancia, eutanasia o caza de control.

 

En abril de 2026, el Ministerio de Ambiente activó un plan de choque por 7.200 millones de pesos (1,8 millones de dólares) y concluyó que las herramientas capaces de reducir rápidamente la población eran la translocación y la eutanasia.

 

El protocolo podía aplicarse hasta a 80 ejemplares mediante procedimientos químicos o físicos sujetos a condiciones de bienestar animal, bioseguridad y protección de las fuentes de agua.

 

Arjona sostiene que un santuario costaría menos que sacrificar los animales y ha señalado que busca financiación entre inversionistas de la India vinculados al centro de conservación Vantara.

 

Sin embargo, el Gobierno entrante todavía no ha explicado dónde estaría el recinto, cuántos hipopótamos recibiría, cómo serían capturados y transportados, ni cuánto costaría mantenerlos durante décadas.

 

Esas incógnitas son centrales porque la población, originada en cuatro ejemplares llevados a la Hacienda Nápoles a comienzos de la década de 1980, se ha extendido desde Puerto Triunfo, en Antioquia, hacia ríos, lagunas y ciénagas de la cuenca del río Magdalena.

 

En 2022, las autoridades identificaron 169 animales distribuidos en un área aproximada de 43.342 kilómetros cuadrados; para abril de 2026 ya superaban los 200 y proyectaban alrededor de 500 en 2030 y cerca de 1.000 en 2035, si no se adopta una intervención efectiva.

 

CUESTIONAMIENTOS

 

El doctor Andrés Felipe García Londoño, director general de la Fundación Bioethos, señaló que suspender el control letal dejaría al país sin una herramienta capaz de reducir la población.

 

Según los modelos elaborados por su equipo, los hipopótamos se reproducen a una tasa de entre 14 por ciento y 15 por ciento anual: "Tendremos alrededor de unos 500 hipopótamos en 2030, si no es que un poquito más. Esos son modelos conservadores", afirmó el también miembro del grupo Biodiversos y catedrático de la Universidad Autónoma de Occidente.

 

El experto advierte que el santuario equivaldría a confinar animales que actualmente ocupan un territorio que se extiende desde Doradal hasta Mompox, con registros incluso en Magangué y aproximaciones hacia la cuenca del río Cauca.

 

La infraestructura, explicó, no podría levantarse con cercas convencionales sino que "tiene que ser una obra de megaingeniería, casi una represa", señaló, al advertir que el hacinamiento incrementaría la agresividad, el riesgo de enfermedades y la necesidad de tratamientos veterinarios sobre ejemplares que no están habituados al contacto humano.

 

A las dificultades físicas se sumaría el impacto sobre las comunidades, pues el recinto necesitaría ocupar terrenos actualmente utilizados para la pesca, la agricultura, la hotelería y otras actividades económicas.

 

Además, no está claro cómo serían trasladados los animales que se encuentran más lejos de Hacienda Nápoles. "No se pueden arrear como vacas", resumió.

 

El investigador cree que un parque podría recibir apenas entre 20 y 30 individuos y que el resto tendría que ser sometido finalmente a algún protocolo de control. También cuestionó que la iniciativa convierta en espectáculo una herencia relacionada con la historia del narcotráfico.

 

"Todos vimos la película y sabemos cómo termina Jurassic Park. No termina bien", acotó García Londoño, quien considera que la propuesta tiene un objetivo político más que científico, "una estrategia populista para ganar adeptos en el sector animalista".

 

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