La canícula en Puebla, entre mitos y realidades

La canícula en Puebla, entre mitos y realidades

Foto: Magnific

En las últimas semanas han aumentado los comentarios sobre la llegada de la llamada “canícula” a México y dicen que Puebla será uno de los estados más afectados por este fenómeno climático. 

 

Sin embargo, autoridades meteorológicas aclaran que hay varios mitos alrededor de este periodo, principalmente la idea de que durante 40 días dejará de llover por completo.

 

La canícula, también conocida como sequía intraestival, es un fenómeno que ocurre durante la temporada de lluvias de verano y consiste en una disminución temporal de las precipitaciones, acompañada de temperaturas más elevadas, mayor presencia de sol y periodos con menor humedad. 

 

No significa que desaparezcan las lluvias, sino que estas pueden presentarse con menor frecuencia o intensidad.

 

De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este fenómeno suele registrarse entre mediados de julio y finales de agosto, aunque no tiene una fecha fija de inicio ni una duración exacta, ya que depende de las condiciones atmosféricas de cada año y región.

 

En el caso de Puebla, no existe un “día oficial” en el que haya comenzado la canícula, debido a que sus efectos varían dentro del estado; algunas zonas pueden presentar una reducción temporal de lluvias y temperaturas más elevadas, principalmente regiones de menor altitud, mientras que otras continúan registrando precipitaciones propias de la temporada.

 

Uno de los principales mitos sobre la canícula es que “no llueve durante 40 días”, lo cual es falso. Aunque el nombre se relaciona con un periodo aproximado de esa duración, la realidad es que pueden presentarse tormentas, especialmente por las tardes y noches, la característica principal es una disminución de las lluvias acumuladas, no su desaparición total.

 

También es incorrecto decir que la canícula representa siempre la etapa más calurosa del año, en muchas regiones de México las temperaturas más extremas suelen registrarse antes del inicio de la temporada de lluvias, durante los meses de abril y mayo; además, su intensidad puede cambiar de un año a otro e incluso no presentarse de manera marcada.

 

Entre las principales consecuencias de este fenómeno están riesgos para la salud por golpes de calor y deshidratación, especialmente en niños, adultos mayores y personas que trabajan al aire libre. 

 

En el sector agrícola puede generar estrés hídrico en cultivos como maíz y frijol, afectar pastizales, favorecer la aparición de plagas y reducir la disponibilidad de agua.

 

En el medioambiente, la reducción temporal de lluvias y el aumento de temperaturas pueden incrementar el riesgo de incendios forestales y provocar presión sobre ríos, presas y ecosistemas. 

 

En zonas urbanas también puede aumentar la demanda de agua potable y energía eléctrica debido al calor.

 

Ante estas condiciones, autoridades recomiendan mantener una adecuada hidratación, evitar la exposición prolongada al sol entre las 11:00 y 16:00 horas, utilizar protección solar y mantenerse atento a los avisos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional y Protección Civil.

 

La canícula forma parte del ciclo climático normal de México y no representa el fin de las lluvias, su impacto depende de la intensidad con la que se presente cada año y de factores como la disponibilidad de agua, las condiciones del suelo y los efectos asociados al cambio climático.

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