Pantallas y falta de actividades, “fórmula” para el “rezago de verano”

Pantallas y falta de actividades, “fórmula” para el “rezago de verano”

Foto: Magnific

Este miércoles concluye oficialmente el ciclo escolar 2025-2026 y, a partir del jueves, millones de estudiantes iniciarán sus vacaciones de verano. Algunos las comenzaron hace varios días.

 

Mientras algunos niños participarán en cursos, campamentos o actividades recreativas, otros pasarán gran parte del día solos en casa frente al televisor, teléfonos celulares, tabletas o videojuegos, una situación que puede favorecer el llamado “rezago de verano”, un fenómeno que preocupa a especialistas en educación.

 

También conocido como summer slide o summer learning loss, el rezago de verano es la pérdida gradual de conocimientos y habilidades académicas adquiridas durante el ciclo escolar debido a la falta de práctica y estimulación educativa durante las vacaciones. 

 

Este fenómeno ha sido estudiado durante décadas y diversos trabajos de investigación muestran que, tras un periodo prolongado sin actividades de aprendizaje, los estudiantes pueden retroceder entre uno y tres meses en algunas áreas del conocimiento.

 

Los especialistas dicen que el impacto suele ser mayor en matemáticas, pues la pérdida puede alcanzar hasta 2.6 meses de aprendizaje; en lectura también existen retrocesos, especialmente entre niños que tienen poco acceso a libros o a espacios que fomenten el hábito de leer durante el verano. 

 

En contraste, quienes mantienen actividades de lectura y aprendizaje suelen conservar o incluso mejorar sus habilidades.

 

El rezago no afecta a todos por igual, los niños de familias con menores recursos económicos enfrentan un mayor riesgo, ya que con frecuencia tienen menos oportunidades de asistir a cursos de verano, visitar bibliotecas, museos o participar en actividades culturales. 

 

Asimismo, estudiantes con trastorno por déficit de atención, dificultades de aprendizaje o necesidades educativas especiales pueden resentir con mayor intensidad la interrupción de las rutinas escolares.

 

Otro de los factores que contribuye al problema es el exceso de tiempo frente a las pantallas, aunque la tecnología puede ser una herramienta educativa, pasar varias horas al día consumiendo contenido pasivo en televisión o dispositivos electrónicos desplaza actividades fundamentales para el desarrollo infantil, como la lectura, el juego creativo, la convivencia familiar, el ejercicio y la exploración del entorno.

 

Prevenir el rezago de verano no significa convertir las vacaciones en una extensión de la escuela, la recomendación es mantener el cerebro activo mediante actividades sencillas y divertidas. 

 

Leer entre 20 y 30 minutos diarios, escribir un diario de vacaciones, resolver rompecabezas, jugar ajedrez o dominó, cocinar siguiendo recetas, hacer pequeños experimentos científicos o visitar museos, bibliotecas y parques son algunas de las estrategias que ayudan a conservar los aprendizajes.

 

También se recomienda fomentar la actividad física mediante deportes, caminatas o juegos al aire libre, así como establecer una rutina flexible que combine momentos de descanso, convivencia familiar, aprendizaje y recreación. Incluso pequeñas actividades cotidianas, como calcular el costo de las compras en el supermercado o planear un viaje familiar, fortalecen habilidades matemáticas y de razonamiento.

 

El verano debe ser un periodo de descanso, pero también una oportunidad para aprender de forma distinta, mantener hábitos sencillos de lectura, creatividad y actividad física puede marcar la diferencia para que los estudiantes regresen a clases con los conocimientos reforzados y listos para afrontar un nuevo ciclo escolar.

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