Ciclosporiasis, ¿cómo protegerse de esta enfermedad intestinal?

Ciclosporiasis, ¿cómo protegerse de esta enfermedad intestinal?

Foto: Magnific

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos mantienen bajo vigilancia un brote de ciclosporiasis, una enfermedad intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que hasta el 9 de julio ha dejado 843 casos confirmados en 31 estados, más de 1,500 casos adicionales en investigación y 86 hospitalizaciones, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

 

Aunque la enfermedad rara vez es mortal, puede provocar diarrea intensa y prolongada, además de complicaciones por deshidratación, sobre todo en niños, adultos mayores y personas con el sistema inmunológico debilitado.

 

La ciclosporiasis es una infección que afecta el intestino delgado y es causada por un protozoario; a diferencia de otras enfermedades gastrointestinales, no suele transmitirse directamente de una persona a otra, ya que el parásito requiere permanecer entre una y dos semanas en el ambiente para madurar y volverse infeccioso; por ello, la principal vía de contagio es el consumo de alimentos o agua contaminados con heces humanas.

 

Los brotes registrados en Estados Unidos y otros países se han relacionado principalmente con productos agrícolas frescos, como cilantro, albahaca, lechuga, mezclas de ensaladas, frambuesas, chícharos y cebollas. 

 

En el brote actual, las autoridades aún no identifican una única fuente de contaminación y mantienen investigaciones en distintos establecimientos y cadenas de suministro de alimentos.

 

El periodo de incubación suele ser de aproximadamente una semana, aunque los síntomas pueden aparecer desde dos días hasta más de dos semanas después de ingerir alimentos contaminados. 

 

La manifestación más característica es una diarrea acuosa abundante que puede ser persistente o presentarse en episodios recurrentes. También son frecuentes los cólicos abdominales, la distensión, el exceso de gases, las náuseas, el vómito, la pérdida del apetito, la pérdida de peso, la fatiga intensa y, en algunos pacientes, fiebre baja y dolores musculares.

 

Sin tratamiento, la enfermedad puede prolongarse durante varias semanas e incluso presentar periodos de mejoría seguidos de recaídas; la principal complicación es la deshidratación, motivo por el que algunos pacientes requieren hospitalización. 

 

Las personas inmunocomprometidas pueden desarrollar cuadros más severos y prolongados.

 

El diagnóstico se lleva a cabo mediante estudios especializados de laboratorio en muestras de heces para detectar el parásito, por lo que los médicos recomiendan informar si recientemente se consumieron frutas o verduras frescas; en algunos casos también pueden utilizarse pruebas moleculares como la PCR para confirmar la infección.

 

Si bien el lavado de los vegetales reduce el riesgo de infección, no garantiza la eliminación total del parásito.

 

Por ello, se recomienda acudir al médico si se presenta diarrea acuosa persistente después de consumir alimentos frescos, ya que un diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado permiten acelerar la recuperación y reducir el riesgo de complicaciones.

 

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