El molote, un ícono de la gastronomía poblana

El molote, un ícono de la gastronomía poblana

Foto: Enfoque

La Plaza de la Concordia, en San Pedro Cholula, se convirtió del 10 al 12 de julio en el punto de encuentro para los amantes de la gastronomía con la 14ª edición de la Feria del Molote, un acto que reúne a cocineras tradicionales, expositores y visitantes para rendir homenaje a uno de los antojitos más representativos de Puebla.

 

Durante la feria, los asistentes encontraron molotes con precios de los 50 a los 200 pesos, desde las recetas tradicionales hasta propuestas innovadoras como el molote bomba, preparado con más de diez ingredientes, o versiones inspiradas en el chile en nogada, demostrando que este platillo sigue evolucionando sin perder su esencia.

 

El molote es considerado un símbolo de la cocina poblana, su nombre proviene del náhuatl moloctic, que significa "ovillo" o "piedra para moler". Se prepara con una mezcla de masa de maíz nixtamalizado y puré de papa, en algunas recetas también se incorpora harina de trigo, se rellena con distintos ingredientes y posteriormente se fríe hasta obtener una textura dorada y crujiente.

 

Su origen se remonta a la época colonial, cuando la cocina mexicana fusionó ingredientes prehispánicos, como el maíz, la flor de calabaza y los hongos, con productos introducidos por los españoles, entre ellos el queso, la carne y el chicharrón, incluso existen registros del platillo en El Cocinero Mexicano, considerado el primer recetario mexicano publicado en 1831.

 

Aunque hay diversas versiones sobre su nacimiento, una de las más populares señala que surgió en Xicotepec de Juárez, en la Sierra Norte de Puebla, entre 1875 y 1890, cuando una cocinera conocida como Doña Jesusita improvisó este alimento para atender a viajeros. 

 

Otras investigaciones lo relacionan con conventos poblanos del siglo XVII o con preparaciones similares presentes en estados como Veracruz, Tlaxcala, Oaxaca y San Luis Potosí.

 

Un platillo con identidad regional

 

 El molote no se prepara igual en todo Puebla, en la capital y municipios como San Pedro Cholula predomina la versión alargada, rellena de papa, queso, tinga, chorizo, requesón o rajas, aunque actualmente también existen opciones con camarón, carne asada o incluso estilo hawaiano.

 

En contraste, en la Sierra Norte conserva una preparación más tradicional y rústica, con variaciones en la forma, el tamaño y los acompañamientos, reflejando la diversidad culinaria de cada región.

 

Para quienes buscan degustar este antojito durante todo el año, algunos de los establecimientos más reconocidos en la ciudad de Puebla son Molotes de La Junta "El Rey del Molote", famoso desde 1983 por sus largas filas; La Ventanita, ubicada en la 10 Poniente del Centro Histórico y con tradición desde 1944; Molotes de la 8, negocio fundado en 1982 sobre la calle 8 Oriente, a la altura del Portalillo y el Teatro Principal, donde destacan los molotes de papa, champiñón y quesillo; así como Molotes de la Esquina, ubicado en la 3 Sur 132, cerca del zócalo, reconocido por sus molotes de papa, tinga y queso con epazote, además de otros platillos típicos mexicanos.

 

Más que un simple antojito, el molote representa la riqueza culinaria de Puebla y la fusión de tradiciones indígenas y españolas que dieron origen a gran parte de la gastronomía mexicana. 

 

Su permanencia en las mesas poblanas y su constante reinvención con nuevos rellenos y sabores lo mantienen como uno de los platillos más representativos del estado, capaz de conquistar tanto a habitantes locales como a visitantes nacionales y extranjeros.

 

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