Mucho antes de que existiera la Liga MX Femenil, de que los partidos de mujeres se transmitieran por televisión y de que las mexicanas pudieran aspirar a una carrera profesional, Alicia Vargas Ángel ya desafiaba prejuicios, llenaba estadios y maravillaba al mundo con su talento.
Por ello, la historia la recuerda como “la Pelé mexicana”, una de las pioneras más importantes del futbol femenil en el país. Nacida el 2 de febrero de 1954 en Manuel Doblado, Guanajuato, aunque muy pequeña se fue a la Ciudad de México, Alicia Vargas descubrió su pasión por el futbol jugando en las calles de la colonia Country Club Churubusco junto a sus hermanos y otros niños.
En una época en la que el futbol era considerado un deporte exclusivo para hombres, enfrentó burlas y críticas por practicarlo, pero lejos de abandonar su sueño, perseveró, y a finales de la década de 1960 respondió a una convocatoria publicada en un periódico y se integró al Club Guadalajara de la Liga América del Distrito Federal; ahí comenzó una trayectoria que la convertiría en una de las mejores futbolistas de su generación.
El momento que cambió su vida llegó en 1970, cuando fue convocada a la selección mexicana para disputar el Campeonato Mundial Femenil organizado en Italia, considerado uno de los primeros torneos internacionales de la especialidad.
Con apenas 16 años, Vargas brilló desde el debut, México goleó 9-0 a Austria y la joven mediocampista destacó con una actuación memorable que la llevó a convertirse en una de las máximas goleadoras del torneo. Su calidad técnica, capacidad para conducir el balón y potencia en el disparo llamaron la atención de la prensa italiana.
Fue entonces cuando surgió el apodo que la acompañaría para siempre: “la Pelé mexicana”, una comparación reservada para futbolistas excepcionales y que reflejaba la admiración que despertó en Europa.
México terminó aquella competencia en el tercer lugar, consolidándose como una de las revelaciones del torneo, e incluso recibió una oferta para jugar con el Real Torino de Italia, aunque decidió regresar a México.
Un año después, en 1971, México fue sede del segundo Mundial Femenil, y el torneo marcó un momento histórico para el futbol femenil al reunir a miles de aficionados en cada encuentro.
La selección mexicana llegó hasta la final, disputada en el Estadio Azteca ante una asistencia estimada entre 100,000 y 110,000 espectadores, una cifra que continúa siendo una de las más altas registradas en un partido de futbol femenil.
Aunque México cayó 3-0 frente a Dinamarca, el subcampeonato colocó a aquellas futbolistas entre las más importantes del continente; sin embargo, el reconocimiento deportivo no se tradujo en apoyo institucional.
Las jugadoras denunciaron que, pese a que los partidos generaban ingresos por la venta de boletos, ellas no recibían remuneración alguna. La falta de respaldo económico y organizativo se convirtió en una constante durante años.
Tras los mundiales, Alicia Vargas continuó jugando con clubes como Guadalajara y posteriormente Jalisco, prolongando su carrera hasta principios de la década de 1990.
En 1991 todavía fue considerada para procesos de selección relacionados con competiciones avaladas por la FIFA, aunque México no logró clasificar debido a la escasa preparación y la falta de apoyo al futbol femenil.
Al concluir su etapa como jugadora, se dedicó a la docencia y a la promoción deportiva; durante casi tres décadas trabajó como profesora de educación física en instalaciones deportivas de la Ciudad de México, compartiendo su experiencia con nuevas generaciones.
Aunque durante muchos años su nombre permaneció fuera de los reflectores, la relevancia de su trayectoria terminó siendo reconocida. En 1999, la Federación Internacional de Historia y Estadística de Futbol y la Concacaf la ubicaron como la tercera mejor futbolista femenina del siglo XX en la región, solo por detrás de las estadounidenses Michelle Akers y Mia Hamm.
Dos décadas después, en 2019, ingresó al Salón de la Fama del Futbol Internacional en Pachuca, uno de los máximos reconocimientos para una figura del balompié.
????????⚽ | Hoy reconocemos la trayectoria de Alicia Vargas, pionera y figura emblemática del futbol femenil mexicano.
— Salón de la Fama del Futbol Internacional (@famasalon) February 2, 2026
Talento, carácter y visión que abrieron camino en una época clave, convirtiéndola en referente histórico e inspiración para nuevas generaciones.
¡Feliz cumpleaños a… pic.twitter.com/T5YNDYbYgp
Alicia Vargas suele definirse como parte de la generación que sembró las bases del futbol femenil en México; su carrera transcurrió en una época sin contratos profesionales, sin salarios, sin cobertura mediática constante y sin el respaldo que hoy tienen las jugadoras de la Liga MX Femenil.
Aun así, logró convertirse en referente internacional y en una de las futbolistas más importantes de la historia del país; su legado va más allá de los goles o los trofeos, representa la lucha de una generación de mujeres que desafió prejuicios y abrió camino para que miles de niñas y jóvenes pudieran soñar con una carrera dentro del futbol.
Hoy, cuando el futbol femenil mexicano vive una etapa de crecimiento y profesionalización, el nombre de Alicia Vargas permanece como símbolo de talento, perseverancia y pionerismo. La historia la recuerda como la “Pelé mexicana”, pero también como una de las mujeres que ayudó a transformar para siempre el deporte nacional.