¿Realmente son efectivos los vasos reguladores durante las lluvias?

¿Realmente son efectivos los vasos reguladores durante las lluvias?

Foto: Enfoque

A pesar de los supuestos trabajos de limpieza y desazolve que hizo el Ayuntamiento en el vaso regulador Puente Negro, las fuertes lluvias registradas en los últimos días volvieron a provocar inundaciones y encharcamientos en distintos puntos de la capital poblana. 
 

La situación ha generado cuestionamientos sobre la efectividad de estas labores y sobre el papel que desempeña esta infraestructura en la prevención de contingencias durante la temporada de precipitaciones.
 

El vaso regulador Puente Negro es una obra hidráulica diseñada para almacenar temporalmente grandes volúmenes de agua de lluvia cuando las precipitaciones rebasan la capacidad de drenajes, colectores y cauces urbanos. 

 

Su función principal no es evitar completamente las inundaciones, sino disminuir la velocidad de los escurrimientos, reducir la presión sobre la red de alcantarillado y liberar el agua de manera gradual una vez que disminuyen las lluvias.

 

Ubicado en una zona estratégica de la ciudad, este vaso regulador recibe escurrimientos provenientes de diversas áreas urbanizadas que históricamente presentan problemas durante la temporada de lluvias; debido a ello, es considerado uno de los puntos clave dentro del sistema de control pluvial de Puebla.

 

Especialistas en gestión hídrica señalan que un vaso regulador azolvado puede perder una parte importante de su capacidad operativa, por lo que el desazolve permite recuperar espacio para captar mayores volúmenes de agua y mejorar su funcionamiento.
 

Sin embargo, advierten que la limpieza de Puente Negro no garantiza por sí sola que desaparezcan las inundaciones, ya que entre los factores que influyen están las lluvias extraordinarias, que pueden generar volúmenes de agua superiores a la capacidad para la que fue diseñada la infraestructura, así como el crecimiento urbano acelerado, que ha reducido las áreas de absorción natural y favorece que el agua escurra con mayor rapidez sobre superficies pavimentadas.

 

A ello se suman problemas como drenajes saturados o insuficientes, obstrucciones provocadas por basura en calles y alcantarillas, así como la necesidad de ampliar y modernizar parte de la infraestructura hidráulica de la ciudad para responder a las condiciones actuales de desarrollo urbano y a eventos meteorológicos cada vez más intensos.

 

Puebla cuenta además con otro vaso regulador: El Santuario, ubicado en la colonia Revolución Mexicana, así como colectores pluviales, canales y sistemas asociados a las cuencas de los ríos Atoyac y Alseseca, además de diversas barrancas urbanas. 

 

No obstante, el vaso regulador del Puente Negro suele concentrar la atención debido a la gran cantidad de agua que recibe durante las tormentas.
 

Ingenieros hidráulicos coinciden en que los vasos reguladores son solo una pieza dentro de un sistema integral de manejo de aguas pluviales; su mantenimiento es indispensable para conservar su capacidad operativa, pero su efectividad depende también del correcto funcionamiento de drenajes, colectores y demás infraestructura relacionada.

 

Por ello, la presencia de inundaciones tras una jornada de lluvias intensas no necesariamente significa que el vaso regulador haya fallado, sino que el volumen de agua generado pudo superar la capacidad conjunta del sistema urbano de drenaje. 

 

En este contexto, especialistas consideran que reducir los riesgos de inundación en Puebla requiere no solo mantenimiento constante, sino también inversión en infraestructura y una gestión integral del agua pluvial, que el Ayuntamiento de Puebla difícilmente hará.

 

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