Chiltepeque, el relleno marcado por décadas de crisis ambientales y controversias

Chiltepeque, el relleno marcado por décadas de crisis ambientales y controversias

Foto: Enfoque

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) colocó sellos de clausura parcial y temporal en el relleno sanitario de Chiltepeque, principal centro de disposición final de residuos de la capital poblana y municipios conurbados, debido a graves deficiencias en el manejo de lixiviados, líquidos altamente contaminantes generados por la descomposición de la basura.

 

La medida fue anunciada este jueves, luego de que autoridades detectaran escurrimientos y desbordamientos de estos residuos tóxicos hacia campos, barrancas y cuerpos de agua cercanos, situación que se agrava con el inicio de la temporada de lluvias.

 

La empresa operadora, Rellenos Sanitarios (RESA) S.A. de C.V., deberá acreditar ante la autoridad ambiental un manejo adecuado de los lixiviados para poder restablecer plenamente las operaciones del sitio.

 

Mientras tanto, la capacidad operativa del relleno sanitario se redujo aproximadamente en 35 %, provocando afectaciones inmediatas en el servicio de recolección de basura en municipios como San Pedro Cholula, Cuautlancingo y otras demarcaciones de la zona metropolitana.

 

Más de 30 años de polémicas ambientales

 

El relleno sanitario de Chiltepeque, ubicado en la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla, comenzó operaciones en 1995 bajo concesión a RESA, originalmente vinculada al Grupo Aristos.

 

Aunque fue diseñado para recibir residuos únicamente del municipio de Puebla, actualmente concentra desechos de al menos ocho municipios metropolitanos e incluso algunos provenientes de Tlaxcala, superando ampliamente su capacidad proyectada.

 

Durante años, vecinos y colectivos ambientalistas han denunciado contaminación derivada del manejo deficiente de lixiviados. Los escurrimientos han sido detectados en barrancas y arroyos que desembocan en el río Alseseca y posteriormente en la presa de Valsequillo, recorriendo aproximadamente 15 kilómetros.

 

Organizaciones como Guardianes de la Vida-Santo Tomás Chautla, Huella Verde y Yo Seré Tu Voz han documentado la presencia de corrientes rojizas, muerte de animales y afectaciones a cultivos, además de advertir riesgos sanitarios para las comunidades cercanas.

 

Habitantes de Santo Tomás Chautla y San Francisco Totimehuacán han señalado un incremento en enfermedades respiratorias, gastrointestinales e incluso casos de cáncer presuntamente relacionados con la exposición constante a contaminantes provenientes del relleno sanitario.

 

Entre las principales observaciones hechas por activistas y especialistas destacan la saturación de celdas, la falta de cobertura diaria de residuos, lagunas de evaporación insuficientes y presuntos incumplimientos a la Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003.

 

Además, colectivos cuestionan la ampliación de la concesión otorgada a RESA en 2022, la cual extendió la operación del relleno hasta aproximadamente 2037, pese a las denuncias ambientales acumuladas.

 

Las tensiones en torno al relleno sanitario se intensificaron desde febrero de este año, cuando vecinos bloquearon accesos exigiendo su clausura total; también acusaron presuntas inspecciones irregulares y escurrimientos nocturnos que posteriormente eran cubiertos con tierra.

 

Aunque en marzo PROFEPA había determinado que el sitio operaba adecuadamente, las denuncias ciudadanas continuaron hasta derivar en la actual clausura parcial.

 

La reducción de operaciones en Chiltepeque ha encendido alertas por una posible crisis de basura en la zona metropolitana, particularmente ante el riesgo de acumulación de residuos en calles y espacios públicos durante la temporada de lluvias.

 

Especialistas advierten que la clausura parcial ayuda a reducir el riesgo inmediato de nuevos derrames contaminantes, pero no resuelve el pasivo ambiental acumulado durante décadas.

 

Colectivos ambientalistas exigen una clausura definitiva, estudios integrales de daño ambiental y un plan de remediación y saneamiento de la zona afectada.

 

Por su parte, RESA calificó la medida como preventiva y aseguró que ya trabaja en adecuaciones para solventar las observaciones de PROFEPA.

 

El caso de Chiltepeque refleja los problemas estructurales de gestión de residuos en Puebla: crecimiento urbano acelerado, infraestructura insuficiente, supervisión ambiental limitada y dependencia de un relleno sanitario cuya capacidad y viabilidad han sido cuestionadas durante años.

Notas Relacionadas