Incendios, explosiones, derrames y muerte: balance de la faraónica obra de Dos Bocas

Incendios, explosiones, derrames y muerte: balance de la faraónica obra de Dos Bocas

Foto: FreePik

La refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, enfrenta una de las rachas de incidentes más intensas registradas en instalaciones de Pemex en los últimos años. En menos de dos meses, la nueva infraestructura, inaugurada en 2024 como emblema de la “soberanía energética”, ha acumulado incendios, derrames de hidrocarburos, reportes de fugas y, de forma particularmente grave, un siniestro con saldo mortal.

 

El episodio más crítico ocurrió el 17 de marzo, cuando un incendio en el área perimetral de almacenamiento de hidrocarburos dejó cinco personas muertas, además de un herido grave. El fuego, originado tras el desborde de aguas aceitosas provocado por lluvias torrenciales, se extendió incluso a una vialidad federal. Aunque Pemex sostuvo que la infraestructura interna no sufrió daños, el incidente derivó en un derrame que contaminó el río Seco y afectó actividades pesqueras y turísticas en la zona.

 

Días después, la propia empresa confirmó la presencia de hidrocarburos en áreas cercanas, en lo que se perfiló como el tercer incidente en menos de un mes, incluyendo otro derrame previo que alcanzó costas del Golfo de México. 

 

A inicios de abril, un nuevo incendio, esta vez en una bodega de coque, fue controlado “sin personas lesionadas”... Entre el 7 y el 9 de abril, reportes en redes sociales alertaron sobre una fuga de gas; sin embargo, Pemex y autoridades de Protección Civil de Tabasco aseguraron que se trataba de vapor de agua.
 

Aunque hay antecedentes de accidentes graves en otras instalaciones de Pemex, no hay evidencia pública reciente de calamidades similares en un periodo tan corto. 
 

Las refinerías de Cadereyta, Tula, Minatitlán, Salamanca, Madero o Salina Cruz han registrado incidentes a lo largo de los años, incluyendo fugas, incendios e intoxicaciones, pero de forma dispersa. Entre 2019 y 2024, por ejemplo, estas plantas acumularon 148 accidentes laborales, con picos anuales, pero sin una secuencia tan compacta en semanas.

 

Incluso, en 2026, otros eventos relevantes, como la explosión de un ducto en Oaxaca que dejó tres muertos, han sido casos aislados dentro de la infraestructura de transporte, no comparables con una serie continua de incidentes dentro de una misma refinería.

 

El historial de Pemex muestra que los riesgos en sus instalaciones no son nuevos entre 2000 y 2015, las refinerías concentraron el 41 % de los accidentes graves de la empresa, con un saldo de 170 muertes; sin embargo, estos eventos se distribuyeron a lo largo de años. 

 

Más recientemente, diagnósticos internos y reportes han advertido sobre el deterioro de las condiciones operativas: en 2025, las situaciones de riesgo aumentaron 117 % respecto a 2017, con una alta proporción de fallas pendientes de atención, como corrosión, fugas y deficiencias en sistemas contra incendios.
 

En este contexto, la situación de la refinería Olmeca resulta particularmente sensible, pues se trata de una planta de reciente construcción, con una inversión superior a los 16,000 millones de dólares, que ha sido presentada como una instalación de “clase mundial”. Una obra faraónica, pues.

 

No obstante, factores como su ubicación en una zona pantanosa, así como posibles deficiencias en construcción, operación o mantenimiento, podrían estar influyendo en la recurrencia de incidentes.

 

Pemex ha insistido en que varios de los eventos ocurrieron fuera del perímetro operativo y no han comprometido la producción, aun así, la acumulación de siniestros en tan corto tiempo ha encendido alertas sobre la seguridad industrial en la refinería.
 

La Fiscalía General de la República ya investiga el incendio de marzo, mientras crecen las exigencias de auditorías técnicas independientes. 

 

Más allá de responsabilidades puntuales, el caso de Dos Bocas reabre un debate de fondo: la capacidad de Pemex para garantizar condiciones seguras en una industria de alto riesgo, donde cada falla puede tener consecuencias humanas, ambientales y económicas de gran escala.

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