A pesar de los operativos constantes de la Fiscalía General de la República (FGR), Pemex y fuerzas de seguridad, Puebla se consolidó en 2025 como el líder nacional en robo de gas LP a ductos, con 453 tomas clandestinas registradas, lo que representa el 41.36% del total nacional.
Esto supera a estados como el Estado de México y Tlaxcala, y confirma que el “huachigas”, sigue circulando en puntos de distribución informal en municipios como Tepeaca, San Martín Texmelucan, Huejotzingo y la Sierra Norte como Huauchinango y Ahuazotepec.
El combustible extraído ilegalmente se reintroduce al mercado a través de pipas irregulares, cilindros sin documentación y precios más bajos, alimentando una red que, según estimaciones, ya domina hasta el 10 % del consumo nacional de gas LP en algunos periodos.
¿Hay manera de identificar si el gas que llega a tu casa es huachigas?
Identificar si el gas LP que llega a un hogar proviene del mercado ilegal es prácticamente imposible a simple vista o incluso a nivel químico para un consumidor común. Esto se debe a que tanto el gas legal como el ilícito comparten la misma composición y contienen el mismo odorizante, el etil mercaptano, responsable del característico olor que permite detectar fugas.
En ese sentido, especialistas coinciden en que no hay una diferencia perceptible en el producto: “no hay gas con olor a crimen”.
La verdadera diferencia radica en la cadena de suministro, mientras el gas legal pasa por un proceso regulado y cuenta con permisos oficiales, el huachigas proviene de tomas clandestinas en ductos, principalmente de Pemex, y se comercializa fuera de los canales autorizados. Por ello, autoridades como la Comisión Reguladora de Energía (CRE) recomiendan a los consumidores verificar la legalidad del proveedor más allá del producto en sí.
Entre las medidas más importantes está confirmar que la empresa distribuidora cuente con un permiso vigente de la CRE, el cual puede consultarse en el listado oficial disponible en su portal; asimismo, los vehículos de reparto, como pipas o autotanques, deben portar de forma visible su número de permiso y placas autorizadas.
Herramientas como la aplicación AmiGas LP permiten ubicar distribuidores formales, comparar precios y validar registros, lo que facilita evitar a vendedores irregulares.
Finalmente, al recibir un cilindro, es fundamental revisar que cuente con un sello de garantía intacto, así como con la placa de datos que incluya la Norma Oficial Mexicana (NOM), capacidad, fecha de prueba hidrostática y número de autorización, también debe mostrar claramente la etiqueta con el contenido neto y los datos del distribuidor.
Estas acciones, aunque no permiten identificar el origen químico del gas, sí ayudan a reducir el riesgo de adquirir combustible de procedencia ilegal.