El narcotráfico en México volvió a ocupar los titulares esta semana, pues pese a los cambios de gobierno y las estrategias de seguridad implementadas en las últimas décadas, la influencia de los cárteles sigue permeando distintos ámbitos de la vida pública.
La violencia, el tráfico de fentanilo y las detenciones de alto perfil han reactivado el debate sobre la dimensión real del fenómeno y sus vínculos con estructuras de poder.
Aunque el problema no es nuevo, sí ha evolucionado: del dominio de capos como Joaquín “El Chapo” Guzmán a la consolidación de organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la expansión del mercado de drogas sintéticas, el narcotráfico ha demostrado una capacidad constante de adaptación.
En paralelo, periodistas e investigadores han construido un amplio cuerpo de obras que buscan explicar sus orígenes, funcionamiento interno, redes de complicidad y transformación económica.
Entre los títulos más influyentes, tanto por su impacto mediático como por su recepción crítica y ventas, destaca Los señores del narco, de Anabel Hernández; publicado en 2010 y con ediciones actualizadas, el libro expone presuntos nexos históricos entre narcotraficantes, políticos, militares y empresarios.
Su investigación colocó a Hernández como una de las voces más reconocidas y también más controvertidas en la cobertura del crimen organizado.
En la misma línea está El narco: Inside Mexico’s Criminal Insurgency, del periodista británico Ioan Grillo, traducido al español como El narco. La obra ofrece una mirada amplia sobre el surgimiento de los cárteles como una forma de insurgencia criminal, sustentada en más de una década de reporteo en territorio mexicano.
El libro ha sido reconocido internacionalmente por su capacidad para explicar, con narrativa accesible, la dimensión global del fenómeno.
Otra publicación relevante es Narcoland, también de Anabel Hernández, que profundiza en el papel de los llamados “padrinos” o figuras de poder que, según la autora, habrían protegido y facilitado el crecimiento de las organizaciones criminales. Su lanzamiento generó fuertes reacciones y confirmó la vigencia del tema en la agenda pública.
Más reciente es El traidor, igualmente firmado por Hernández, basado en el testimonio de Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada. Este libro ofrece una radiografía del funcionamiento interno del Cártel de Sinaloa y ha sido uno de los más comentados en años recientes por las revelaciones que contiene sobre presuntas negociaciones y acuerdos con autoridades.
Por su parte, La nueva guerra: del Chapo al fentanilo, de Jorge Fernández Menéndez, analiza la transición del negocio tradicional de cocaína hacia la producción y tráfico de drogas sintéticas, particularmente el fentanilo. La obra se ha posicionado como referencia para entender la etapa actual del narcotráfico, marcada por mercados internacionales más rentables y estructuras operativas más flexibles.
Otros títulos como Los Chapitos, de José Luis Montenegro; Historia del narcotráfico en México, de Guillermo Valdés; y Narconomics, de Tom Wainwright, complementan el panorama con enfoques generacionales, históricos y económicos, respectivamente.
Pero más allá de las cifras de ventas o la polémica que han suscitado, estos libros comparten un objetivo central: documentar y explicar un fenómeno que ha moldeado la política, la economía y la seguridad del país durante décadas.
En un contexto en que la discusión pública suele centrarse en operativos y detenciones, estas obras invitan a mirar las raíces estructurales del problema y a cuestionar por qué, pese a años de estrategias oficiales, el narcotráfico continúa siendo un actor determinante en la realidad nacional.