Inseguridad, violencia, muertos: el costo de la incompetencia de Chedraui

Inseguridad, violencia, muertos: el costo de la incompetencia de Chedraui

Foto: Enfoque

El ataque armado del 14 de febrero frente al bar Sala de Despecho, en Angelópolis, desnudó una vez más la fragilidad de la seguridad en la capital poblana.

 

Tres personas perdieron la vida en una ejecución planeada con al menos un mes de antelación; sicarios rentaron un departamento cercano para vigilar a las víctimas, ensayaron la logística y atacaron con al menos 20 disparos de arma calibre 9 milímetros cuando el grupo intentaba abordar una camioneta Mercedes Benz blanca. 

 

Está claro que no fue un incidente aislado, es la cruda evidencia de que la seguridad en la capital se ha convertido en un espejismo; pero está aún más que claro que la administración de José Chedraui ha fallado estrepitosamente en su obligación primordial que es garantizar la seguridad de los poblanos.

 

Y precisamente, hablando del alcalde, nunca se para en las ruedas de prensa de los miércoles, esas en las que delega sistemáticamente al presunto jefe policiaco Félix Pallares y a Francisco Rodríguez, quien ocupa la silla de secretario de Gobernación del Ayuntamiento, a soltar cifras alegres, operativos de relumbrón y estadísticas maquilladas que pretenden pintar un panorama de control. 

 

Pues ese fatídico 14 de febrero, Chedraui fue levantado de la cama a la fuerza (a la de a huevo) y no tuvo de otra más que dar la cara, por eso apareció en la rueda de prensa de emergencia, soltando sus clásicas balandronadas: “no habrá impunidad”, “aplicaremos todo el peso de la ley”, “coordinación con los tres órdenes de gobierno”, “operativos Unidos Por Ti y Puebla Segura”, puras frases huecas que suenan “bien” en micrófono, pero que no previnieron que un grupo criminal planeara y ejecutara un atentado durante semanas en el corazón comercial de la ciudad que él gobierna.

 

La detención de cuatro presuntos responsables y el aseguramiento de motocicletas es un parche tardío, no una estrategia. ¿Dónde estaba la inteligencia preventiva? ¿Dónde la vigilancia efectiva en una zona que concentra miles de jóvenes y familias los fines de semana? ¿Dónde la coordinación real que evite que grupos criminales planeen con impunidad durante semanas en departamentos a dos calles de la Estrella de Puebla?

 

Es una triste realidad, la tranquilidad que caracterizaba a Puebla se ha evaporado bajo la gestión de Chedraui. Las calles ya no se sienten seguras ni en el centro ni en las periferias exclusivas; los antros y plazas se convierten en escenarios de riesgo letal, y los discursos oficiales suenan huecos cuando la realidad muestra ejecuciones planeadas en plena vía pública. 
 

Este 14 de febrero no fue solo un Día del Amor y la Amistad manchado de sangre, fue el recordatorio brutal de que la pésima administración de Chedraui ha rayado una vez más al tigre de la inseguridad, y que las víctimas colaterales son el costo humano de una estrategia que brilla por su ausencia.

 

Chedraui, es hora de dejar las poses y frases “heroicas” y asumir responsabilidades, Puebla merece más que operativos de relumbrón y justificaciones; merece una estrategia seria y no las palabras huecas de un mequetrefe.

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