Salir a divertirse en bares y antros en Puebla ya no es una actividad despreocupada, lo que alguna vez fue sinónimo de ocio y convivencia juvenil ha ido tomando tonos más oscuros: balaceras, agresiones, incendios y confrontaciones en espacios nocturnos que antes eran percibidos como seguros. Este fenómeno, lejos de ser aislado, refleja tensiones más profundas en la seguridad pública y en la cultura de la vida nocturna en la región.
El incidente más reciente y grave ocurrió la madrugada de este 14 de febrero, cuando un ataque armado frente al bar Sala de Despecho, ubicado en la zona de la Isla de Angelópolis, dejó tres personas muertas y al menos cinco heridos. Lo relevante, más allá de la cifra de víctimas, es que este ataque no fue producto de una riña espontánea, sino un hecho planeado desde al menos un mes antes, con seguimiento y logística cuidadosamente preparado, según declaraciones oficiales.
???? La madrugada de este sábado, sujetos en motocicleta privaron de la vida a 3 personas y dejaron 4 heridos a las afueras de la Sala de Despecho, en Angelópolis.
— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) February 14, 2026
Tras un fuerte operativo de la @SSPGobPue, se logró la detención de 4 probables responsables y fueron aseguradas dos… pic.twitter.com/n0mdJFiA3K
Sin embargo, este no es el único episodio que ha marcado la inseguridad en espacios nocturnos en Puebla:
Apenas el pasado domingo, una noche que transcurría con normalidad en el bar El Chopo, ubicado en la 2 Norte y 10 Oriente, en pleno corazón de la ciudad, se tornó violenta cuando una riña entre clientes que presuntamente sintonizaban el Super Bowl LX escaló hasta una balacera. Según testigos, una discusión verbal subió de tono hasta que uno de los involucrados sacó un arma de fuego y disparó dentro del establecimiento, dejando como saldo dos personas heridas y un hombre detenido.
#Puebla | ???????? Con carteles y mensajes de apoyo se observa esta mañana la fachada del Bar El Chopo, luego de la clausura del establecimiento tras un incidente registrado días atrás. Los avisos fueron colocados por clientes y personas que solían frecuentar el lugar, quienes… pic.twitter.com/qooimiHMJ7
— Agencia Enfoque (@enfoque_agencia) February 14, 2026
En noviembre del año pasado, otro episodio de violencia golpeó la vida nocturna de la capital con un incendio intencional en el Lacoss Night Club, en la colonia Popular Coatepec. Un grupo armado llegó en motocicletas, roció gasolina y prendió fuego al establecimiento, dejando cinco trabajadores muertos y la evacuación de clientes y personal de emergencia.
#AvanceImagen ????
— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) November 18, 2025
Las víctimas del incendio intencional del centro nocturno Lacoss son los meseros José de Jesús Palestino López, de 43 años; Gerardo Hernández, de 55 años; Jose Alberto Ata Rodríguez, de 33 años, y las bailarinas Carmen Luna Sánchez, de 21 años, y Karen, de 20… pic.twitter.com/0rNUOxkWpR
En febrero de 2025, el antro Mallet en Isla de Angelópolis fue clausurado luego de que guardias y cadeneros agredieron a un padre y a su hijo, en un incidente que atentó contra la integridad de clientes.
???? Confirma gobierno de Puebla suspensión de policías tras hechos violentos en bar Mallet
— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) February 4, 2025
En abril de 2025, una riña dentro del antro Distrito 29 en San Andrés Cholula culminó con una balacera que dejó un muerto y un herido cuando uno de los asistentes sacó un arma de fuego en medio de la pelea.
#RepoorteImagen ????????
— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) April 14, 2025
Un muerto y un lesionado es el saldo que dejó una #riña que terminó a balazos al interior del bar Distrito 29, en la 14 Oriente de San Andrés Cholula.
Vía @ozair_viveros pic.twitter.com/djWw5wDJpJ
La violencia que ha alcanzado a los antros no puede entenderse como hechos aislados, sino como parte de una transformación más amplia en la vida nocturna, donde espacios de socialización juvenil enfrentan la normalización de conductas agresivas y las zonas de entretenimiento han perdido su percepción de seguridad, incluso en sectores de mayor ingreso.
Ante este escenario, el reto para las autoridades no es solo reforzar controles, sino equilibrar el derecho al esparcimiento con estrategias de prevención, seguridad pública y fomento al consumo responsable, a fin de evitar que salir de antro se convierta en una actividad de riesgo.