El gobernador Alejandro Armenta Mier anunció una auditoría integral a la concesión del servicio de recolección y manejo de residuos sólidos en la capital del estado; esta medida responde directamente a las recurrentes quejas de la sociedad por las deficiencias en el servicio, como contenedores rebosantes, botes desbordados y montoneras de basura acumuladas por días o semanas en las calles.
De acuerdo con documentos oficiales, la concesión para la recolección, traslado y tratamiento de los residuos sólidos urbanos fue otorgada en 2022 a la empresa Promotora Ambiental de la Laguna, S.A. de C.V. (PALA). Al mismo tiempo, la gestión del relleno sanitario de Chiltepeque quedó en manos de Rellenos Sanitarios (RESA), que mantiene su concesión hasta 2027.
Sin embargo, el mandatario criticó que el concesionario no es de Puebla y que su propietario vive fuera del estado, lo que a su juicio evidencia desinterés por la limpieza urbana.
Pero esta no es la primera vez que el gobernador pone en su lugar al Ayuntamiento por deficiencias en servicios públicos. Hace unos meses, declaró que los servicios básicos en la capital eran "deficientes" y urgió al alcalde Chedraui a actuar de manera inmediata para revertir el abandono en colonias vulnerables, incluyendo la recolección de basura y el abastecimiento de agua, pero hubo oídos sordos.
En esa ocasión, Armenta instó a los ayuntamientos a no deslindarse de sus responsabilidades constitucionales, recordando que la prestación de limpia recae en los municipios por mandato del artículo 115 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.
Y es que el Ayuntamiento de Puebla ha fingido algunas acciones para mejorar el servicio de limpia, que desde luego no han sido insuficientes frente a la magnitud del problema, ya que las calles continúan mostrando acumulación de basura y contenedores rebasados, lo que evidencia que le intervención municipal no ha tenido el rigor necesario para garantizar el cumplimiento del contrato por parte del concesionario.
Además, las intervenciones del gobierno municipal han sido más reactivas que preventivas: en lugar de establecer mecanismos permanentes de vigilancia, sanción y mejora continua, el ayuntamiento parece limitarse a anuncios aislados que no se traducen en una solución sostenida. Esto ha generado una percepción de abandono en diversas colonias, donde la sociedad sufre las consecuencias de un servicio irregular y poco eficiente.
Lo preocupante es que esta indolencia municipal y el marasmo de Chedraui han obligado nuevamente al Gobierno Estatal a intervenir, cuando debería ser el municipio el que asegure un servicio tan básico como la recolección de basura.